Corchos de vino

Saber de vinos: atento a lo que te hará ser un experto en vinos

Saber de vinos y la guía definitiva sobre enología. Te contamos todo lo que debes saber para distinguir, saborear, disfrutar e incluso elegir los mejores.

Beber vino está de moda a tenor de los 19,9 litros por persona y año en el que queda fijado su consumo; saber de vinos, también. ¿Quién no ha deseado alguna vez tener más conocimientos para un poco de lucimiento? ¿Quién no ha sentido admiración ante alguien que sabe de los caldos que se escogen a la hora de comer o de cenar? ¿Quién no ha sentido miedo cuando ha sido emplazado a catar el vino elegido en una mesa?

Si has contestado de manera positiva a alguna de estas preguntas, ponte cómodo. Aquí, la guía definitiva de todo lo que tienes que saber para aprender de vinos; para saber, pero también para parecer.

España: la producción de vinos y todo lo referente a las uvas

Empezando por el principio y a modo de dato curioso debes saber que España es el tercer país en producción de vinos por detrás de Francia e Italia, encontrándose este último a la cabeza. En este sentido, también es importante que sepas que el _ranking_de producción difiere bastante del consumo o la venta. A modo de resumen, la historia se traduce en que Italia es el país que más produce, España el que más vende y EE.UU. el que más consume.

Unos datos que pueden resultar cuanto menos curiosos, pero que responden a ecuaciones sencillas. Ecuaciones que pueden servirte de mucho a la hora del lucimiento en esto de los vinos. Toma nota de uno de ellos: EE.UU. registra menor consumo de litro por persona que España, pero cuenta con una población superior. De ahí que se consagre como el gran consumidor.

También es cierto, con los datos en la mano, que nuestro país reúne el 13 % de los viñedos mundiales. Un dato que nos convierte en el país que mayor número de superficie vinícola aglutina.

La uva y las curiosidades imprescindibles para aprender de vinos

La pulpa de la uva, por esencia, es incolora. El hollejo, fundamental en los vinos, es la piel. Un término que debes conocer porque tiene bastante que ver con los vinos y por ser responsable, por ejemplo, de la condición de tinto.

En este sentido, serán la piel y la condición púrpura de algunas especies las responsables del color tinto. Un color que se imprime en la fermentación de la uva, que no es otra cosa que la transformación de los azúcares en alcohol.

Tienes que saber que, salvo excepciones, la uva negra se usa para el tinto y la blanca para el blanco. El rosado se conseguirá obviamente a través de la mezcla de estos dos tipos de uvas. El hollejo, por lo tanto, es clave en el color del vino. Existen algunos blancos elaborados con uva negra, como el blanc de noirs__, en cuya elaboración queda fuera de juego la piel de las uvas. Se trata de una de las pocas excepciones.

La clasificación cuando se trata de aprender de vinos ​

Además de la clasificación entre tintos, blancos o rosados, el dulzor y la edad son datos importantes porque determinan clasificaciones indispensables en el mundo del vino que debes conocer.

Clasificación por el dulzor

1. Secos (4 g de azúcar por litro de vino).

2. Semisecos (5-12 g de azúcar por litro de vino).

3. Dulces (más de 45 g de azúcar por litro de vino).

4. Semidulces (13-45 g de azúcar por litro de vino).

La clasificación por la edad del vino

1. Jóvenes.Los que son de la misma campaña o del mismo año en el que son consumidos.

2. Semicrianzas. Son los que han pasado un mínimo de tiempo en barrica. En este caso, el tiempo no puede alcanzar al que se establece para un crianza. Se trata de conseguir un vino con las cualidades de uno joven pero con ciertos aires de crianza o de barrica. El tiempo vendrá detallado, en cualquier caso en el etiquetado.

3. Crianzas. Son caldos con un tiempo de maduración de dos años, de los cuales deben permanecer en barrica como mínimo 6 meses y como máximo 12.

4. Reservas.La maduración de estos vinos es de 3 años, año y medio en barrica y dos de reposo en botella.

5. Gran reserva.Al elegir este tipo de vinos, ya sabes que estás optando por vinos que pertenecen a cosechas de gran calidad. Asimismo, también estarás escogiendo caldos que han necesitado una maduración de, al menos, cinco años: 18 meses en barrica y el resto de reposo en botella.

A grandes rasgos, estos son los datos de los vinos que debes conocer en función de su dulzor y de su edad. Datos a los que debemos sumar que la máxima «a mayor edad, mejor vino» es falsa. No siempre se da esta circunstancia, ya que a veces un vino joven puede resultar realmente sorprendente.

La D.O., otra de las señas de los mejores vinos de España

Como te decimos, la clasificación por azúcar en litro de vino o por la edad está confeccionada a grandes rasgos y a menos que una denominación de origen establezca otra cosa.

Seguro que habrás oído hablar de los Rioja o de los Ribera del Duero, pues son dos de las más conocidas D.O. españolas. Denominaciones de origen que se refieren a zonas concretas donde se produce y se elabora un producto agrícola o alimenticio, un producto cuya ubicación geográfica conlleva unas características propias bien detalladas.

Características, procedimientos y especificaciones son las cuestiones que regulan esas D.O, cuya función es designar y proteger el producto. Estas denominaciones están amparadas por el Consejo Regulador de cada una de ellas.

Respecto al dulzor o a la clasificación por la edad, las D.O. pueden establecer tiempos distintos a los generales, aunque a grandes rasgos no suelen diferir de los datos generales. Por orden de importancia, estas son las principales D.O. que debes conocer:

  • La Rioja (La Rioja, País Vasco, Navarra, Castilla y León).

  • Ribera del Duero (Castilla y León).

  • Valdepeñas (Castilla-La Mancha).

  • Rueda (Castilla y León).

  • Navarra (Navarra).

  • La Mancha (Castilla-La Mancha).

  • Penedés (Cataluña).

  • Cariñena (Aragón).

  • Rias Baixas (Galicia).

  • Ribeiro (Galicia).

El listado o top ten por importancia o cuota de mercado puede variar de año en año, dado que esa cuota está marcada por el consumo. En esto de los vinos, las modas a la hora de beber hacen que los hábitos y la lista puedan ser susceptibles de algún que otro cambio. Eso sí, es difícil que la supremacía de la Rioja flojee salvo con insignificantes pérdidas en estas cuotas que se calculan cada año.

Las subcategorías ​de los vinos dulces que no está mal conocer

Además de las D.O., existen subcategorías, por ejemplo en función del dulzor. En el marco de los vinos dulces, te explicamos todo lo que debes saber para ser y parecer un experto:

1. Los vinos generosos. Se trata de vinos con una graduación que oscila entre los 15 y los 23 grados. Dentro de este tipo de vinos están los conocidos como Jerez, aunque existen vinos generosos procedentes de otras zonas de la península Ibérica pese a que los andaluces sean los más populares.

Dulces, pero también secos, pueden ser los vinos generosos o fortificados, que reciben su nombre precisamente del aumento de la graduación en los procesos de fermentación. Finos, olorosos y amontillados son los tres tipos de generosos más conocidos junto con los manzanilla. Acabados que, en términos generales, tienen que ver con los procedimientos de elaboración y que determinan las crianzas posteriores.

Estas crianzas se realizan en soleras o criaderas. Es muy relevante saber que las botas de cada tipo de generoso son agrupadas una sobre otra, llegando a formar hasta tres alturas. Las botas más próximas al suelo son las conocidas como soleras, mientras que las criaderas son las que se encuentran en las hileras superiores. Asimismo, la uva normalmente empleada en los generosos son la Pedro Ximenez y la Palomino, entre otras. De ahí que el Pedro Ximenezy el Málaga sean otros ejemplos de generosos españoles.

2. Vino dulce natural. Se trata de un vino con una máxima graduación de 11º. Se caracteriza por la fermentación interrumpida a través de diversas técnicas y por la eliminación de las levaduras. Los vinos de Oporto son un claro ejemplo de vino dulce natural. Un tipo de vino que se caracteriza por ese impedimento, a través de la eliminación de las levaduras, de la transformación de los azúcares propios de las uvas en alcohol.

En relación con las técnicas empleadas para la paralización de la fermentación, el frío - que adormece las levaduras - o la filtración de poros son las más empleadas. Es innecesario decir que en algunos casos se emplean procedimientos que combinan ambas.

3. Vinos licorosos generosos.Es interesante este tipo de vinos por su obtención a través de lo que se conoce como cabeceo: la mezcla de vino añejo y vino nuevo o mostos concentrados.Para que se consideren como licorosos generosos tienen que presentar al menos 100 gramos de azúcar por litro. A esta concentración hay que sumar una alcohólica de entre el 13,5 y el 23 %.

4. Los vinos licorosos.Son similares a los anteriores en cuanto a sabor. Sin embargo, ni requieren ese cabeceo ni presentan tan alta concentración de azúcares. En este caso vale superar los 50 g por litro, una cifra alta pero que no alcanza los límites azucarados de los licorosos generosos.

Otros vinos especiales fuera de las categorías más generales

Cuando dijimos al principio que estabas ante la guía definitiva de los vinos, estábamos hablando en serio. Hablando con el firme propósito de perfilar en este post y en líneas generales todo lo que debes saber para un buen lucimiento ante los demás o ante ti mismo. O por el mero hecho de conocer algo que va más allá de una tradición vinícola.

Es algo que trasciende el plano más económico y pasa al social, al cultural y al gastronómico. La guía definitiva para no tener miedo a una cata en una comida entre amigos o simplemente para saber elegir y para saber qué es o de dónde viene lo que estás bebiendo.

Dicho esto, en este escenario que acabamos de dibujar no pueden faltar otros vinos considerados no especiales que dividen el vino por su color, por su dulzor o por su añada. Vinos que, no por ello, son menos interesantes, sino todo lo contrario. Vinos, en definitiva, que tienes que conocer:

1. Vinos enverados. En este caso, este tipo de vinos no debe sus características únicas al proceso de elaboración sino también a las particularidades climáticas de las zonas donde radica su producción. Un clima que impide la maduración completa de las uvas es la condición sine qua non de estos vinos enverados. Vinos de baja graduación alcohólica de entre el 7 y el 9%, y tintes marcados ácidos. Los Ribeiros y los Chacolíes son los dos mejores ejemplos de este tipo de vinos producidos con uvas verdes.

2. Las Mistelas. La mezcla de mosto y alcohol destilado da lugar a este tipo de caldo conocido como Mistela. Sin que medie fermentación alguna, son muchos los que aseguran que no debe ser considerada como vino. Sea como fuere, la cuestión es que se trata de un tipo de caldo con una graduación alcohólica entre 3 y 23 % y una concentración de azúcar mínima de 80 g por litro.

3. Tardíos.La excesiva maduración de la uva es la característica principal de este tipo de vinos, una circunstancia que explica su alto contenido en azúcares. Es un hecho que, a su vez, hace que en la fermentación las levaduras no sean capaces de transformar estos azúcares, produciéndose una interrupción natural del proceso cuando se llega a una graduación alcohólica entreel 16 y el 17 %. Al paladar, estos vinos resultan aromáticos, dulces y con cuerpo. Y de toque ácido, también.

4. Apasimentados. Muy azucarados también son estos vinos originarios de Italia. La característica de este tipo de vinos reside en el momento de la recolección de la uva, que es el idóneo pero reservada al menos un mes antes de proceder a la extracción del mosto. Altísimo contenido alcohólico, como es obvio, además de estructuración y dulzura al paladar.

5. Ice wines. Los vinos de hielo reciben este nombre por el estado de congelación que presentan las uvas empleadas para su elaboración. Son vinos que, como es natural, solo son concebibles en zonas muy frías donde esa congelación tiene lugar.

Alta concentración de azúcar propiciada por la congelación, carácter ácido y poder aromático son las características básicas de estos vinos, cuyas uvas pierden hidratación por la rotura del hollejo que provoca la propia congelación. Un extremo que provoca, a su vez, esa alta concentración de azúcares en las uvas.

No olvides que estas clasificaciones son las necesarias para tu primer nivel como enólogo. Incluir todos los tipos de vinos en este post es materialmente imposible y un trabajo a la altura de la nariz y el cerebro más expertos. Conociendo estas especificaciones, créenos si te decimos que la asignatura pendiente acerca de saber de vinos la tendrás más que aprobada.

Las catas de vinos, el momento más temido por los profanos en la materia

A la mente de todos viene alguien que mueve la copa, la mira, la olfatea y se la lleva al paladar. A la mente de todos viene la irremediable pregunta: ¿sabe realmente lo que está haciendo? La respuesta es que precisamente esta dejará de preocuparte porque el que sí va a saber en qué consiste una cata eres tú.

Hay que tener claro que a la hora de catar un vino deben seguirse unos pasos que están absolutamente determinados en ese paladeo que empieza por lo visual y que son:

1. La vista.

2. El olfato.

3. El gusto.

Respecto al color, el volumen y el movimiento de los vinos que se observan con la vista, te anticipamos un truco: los vinos blancos y los rosados se miran desde arriba, mientras que los tintos hay que inclinarlos. Las gotas sobre el cristal son las que determinarán los tres aspectos que hay que valorar a través de la vista.

Si pasamos al olfato, se calcula que un catador profesional puede llegar a almacenar un total de 10 000 olores en la memoria: la cifra de la que es capaz un ser humano. No pretendas alcanzar esa cifra porque es prácticamente imposible, pero confórmate con reconocer lo esencial.

En esta fase olfativa se desarrollan tres etapas y hay que tener tres percepciones:

1. Con la copa estática,que es como se aprecian los aromas de salida que serán los que te hablen de los sistemas de crianza.

2. Con una leve agitación. La personalidad de un vino,de la que habrás oído hablar, es aquí donde se ve. Son los aromas principales los que tratan de percibirse con este leve movimiento.

3. El movimiento contundente y último será el que delate los que se conocen como aromas de fondo.

Las catas que no se ciñen a un solo vino suelen contar con una horquilla entre 8 y 10 caldos. No te sorprendas por la escupidera que suele aparecer junto a cada uno de los participantes. Escupir el vino tras una cata es absolutamente normal. En las catas profesionales verás que no se recomienda el uso de perfumes, pintalabios o tabaco, ya que cualquier elemento externo puede alterar la percepción de los aromas y el sabor de los vinos que son objeto de las catas. Otra de las recomendaciones es no haber ingerido unas horas antes alimentos.

Cómo beber el vino y cómo servirlo, otros de los conocimientos indispensables

Si catar el vino es importante, saber beberlo y servirlo también son aspectos esenciales que delatarán los conocimientos que un individuo tenga acerca del mundo de la enología. Así es que vayamos con unas nociones fundamentales acerca de cómo beber el vino según sus características.

Actualmente, podemos decir rotundamente que existe una copa de vino para cada uno de ellos. Para no embarrarnos en un asunto que es de cierta complejidad, daremos varias nociones fundamentales sobre las formas más comunes de las copas:

1. El catavino. Muchos confunden este tipo de copa con la de manzanilla, pero se trata de un modelo para usos más técnicos o profesionales. No obstante, estará perfecta si vas a servir un vino generoso.

2. La copa Borgoña. Es más abierta que las copas Burdeos y realmente su uso debe restringirse a los caldos de mayor_bouquet_, es decir, a los tintos, los tintos crianzas o de edad superior. La forma de estas copas responde a su capacidad de apertura en la apreciación de los aromas terciarios.

3. La copa Burdeos. Más largada y cerrada que la anterior, la Burdeos es perfecta tanto para tintos jóvenes como para blancos y rosados. Su forma es idónea para la apreciación de los aromas frutales presentes en este tipo de vinos.

4. La copa Sauternes. Que no cunda el pánico por el nombre francés de esta copa. Su fondo estrecho, base abombada y boca curva te darán las pistas del tipo de copa de la que estamos hablando. Esta será la copa que mejor combinará con los vinos dulces y también con los blancos.

5. La conocida como copa flauta. Normalmente la usamos para el cava o el champagne y no estamos descaminados, pues su forma fina y alargada es la más adecuada para los espumosos en general. Es la copa ideal para apreciar el tamaño y el recorrido de la aguja de un caldo.

Siempre, sin excepciones, las copas han de ser de cristal y este debe ser transparente. Una máxima que hay que anotar de la misma manera que el orden de los vinos, independientemente de si los estás disfrutando con amigos o en una cata profesional: los jóvenes primero, antes los blancos que los tintos, antes los fríos que los atemperados y antes los secos que los dulces. De sobresaliente es saber además que hay que empezar por los de menor graduación alcohólica.

La temperatura de los vinos

Una de las cuestiones que no pueden pasar desapercibidas a la hora de consumir y de servir el vino es la temperatura. Los expertos aseguran que una incorrecta temperatura puede influir negativamente en el sabor de los vinos; es decir, la temperatura consigue alterar la percepción de su sabor en los paladares.

Para empezar, hay que saber que nunca es recomendable servir el vino el mismo día que es comprado. Los vinos, algo que cuesta creer pero que es verdad, necesitan un tiempo de adaptación a los nuevos ambientes.

Dicho esto, hay que templar si está demasiado frío o viceversa. Es decir, piensa con antelación el momento en el que vas a servir el vino para conseguir la temperatura a la que tiene que ser servido dependiendo del caldo del que se trate.

Aprende y toma nota de las temperaturas ideales de cada vino, temperaturas aproximadas que no debes pasar por alto a la hora de servirlos:

  • Los vinos blancos secos: más de 10 °C.

  • El tinto joven debe servirse entre los 12 y los 15 °C.

  • Los tintos con más edad deben ser servidos entre los 16 y los 18 °C. Solo en esta horquilla de temperaturas estos caldos mantendrán sus aromas terciarios tan característicos y necesarios.

  • Los espumosos, servidos entre los 6 y los 8 °C.

  • Los blancos y los rosados, en términos generales, deben ser servidos entre los 8 y los 12 °C.

Aunque algunas personas prefieren los blancos exageradamente fríos, en este sentido cabe destacar que una temperatura excesivamente baja significa la pérdida de muchos aromas. Se reducirá el sabor aunque pueda el caldo resultar más suave al paladar. Una cuestión de gusto, pero también de falta de conocimientos enológicos en este sentido.

Enfriar el vino sin usar la nevera, mediante una cubitera con hielo, es otro de los secretos de los buenos conocedores de los vinos, de sus características y de cómo tratarlos correctamente en cada caso.

Finalmente, y para acertar en este sentido, otra de las máximas que impera en el mundo de los vinos es que a mayor composición de azúcar, mayor frialdad. Esto te dará pistas acerca de cómo servir estos tipos de vinos especiales como los generosos o los tardíos, entre otros.

Los secretos del buen almacenamiento de los vinos

Aunque para guardarlos siempre te valdrá saber que hay que hacerlo en un lugar donde reine la penumbra y con la botella tumbada o en horizontal, has de estar atento a otras cuestiones relacionadas con el almacenaje que no pueden faltar en esta guía definitiva:

  • Tumbar la botella es esencial para que el corcho no se seque y evitar que el aire llegue al vino.

  • La temperatura de las vinotecas debe ser constante y no superar los 24 °C. Este es el umbral de temperatura a partir del cual los caldos comienzan a oxidarse.

En términos generales, la temperatura ideal para almacenar una colección de diferentes vinos es 12 °C. Dejar que esta temperatura baje incide negativamente en los vinos. Si el lugar donde almacenes tus vinos va a sufrir un cambio de temperatura, procura que sea gradual, pues un cambio brusco puede afectar negativamente a estos.

  • Evitar el movimiento innecesario de los vinos. El vaivén afecta a los vinos, incluso durante su transporte. Por esto, los expertos recomiendan que una vez almacenados, se eviten esos movimientos.

  • La humedad, que ronde el 70 %. No debe secarse el ambiente ni permitirse que aparezca moho.Aquí está el quid de la cuestión.

  • Atento altiempo de almacenaje, pues no todos los vinos ganan con el paso del tiempo. Esto es una falacia extendida pero no por ello cierta. De 2 a 10 años es todo lo que puede conservarse un vino tinto. Claro está que este tiempo también depende de las características de cada vino. Los blancos, por su parte, pueden almacenarse entre 2 y 3 años por regla general.

  • No dejes el vino en un lugar donde haya olores fuertes por una única razón: los vinos respiran.

Si no cuentas con una vinoteca o con una bodega que reúna las condiciones de temperatura y humedad necesarias, te conviene saber que existen en el mercado neveras para vinos ideales, ya sea para un consumo más privado o para otro más profesional.

La oxigenación del vino

Se trata, como acabamos de decir, de uno de los requisitos necesarios en algunos vinos: dejar un tiempo entre la apertura de la botella y la hora de servirla.Esto es lo que se conoce como la oxigenación del vino, más que necesaria cuando se trata de vinos que han tenido una larga vida en la botella. De no oxigenarse, no podrían apreciarse los matices más importantes de este tipo de vinos.

Aunque, a veces, para esta oxigenación basta con abrir el corcho y esperar, en otros casos será necesario el uso de decantadores o instrumentos que permiten acelerar esta oxigenación. Tres situaciones requieren lo que conocemos como el decantador: para jarrear, para airear y para decantar el vino. Tres acciones diferentes que debes conocer y cuya finalidad es totalmente diferente:

  • Jarrear.Se trata de abrir los aromas de los vinos más jóvenes.

  • Oxigenar.En este caso, de lo que se trata es de sacar del vino los aromas no deseables. Si alguna vez has oído hablar de quitar el cuero de un caldo, es de esto de lo que trata.

La oxigenación es siempre necesaria para los vinos con más añadas que llevan tiempo embotellados. En estos casos, además, hay que verter el vino de una manera más lenta para evitar perder en el decantado otras propiedades.

  • Aireación. En estos casos, incluso el movimiento de una copa puede hacer que entre en el vino el oxígeno necesario. En otros, el decantador será el instrumento más adecuado.

Una vez abiertos, cómo debes guardar los vinos en tu vinoteca

Cuando se trate de un blanco puedes guardarlo en un armario o en un refrigerador especial para vinos. Si no cuentas con ninguno, puedes guardarlo en la nevera. Asegúrate de mantenerlo unos tres días como máximo y de poner bien el corcho.

Cuando se trate de un tinto, coloca el corcho y guárdalo en un lugar oscuro. Los vinos considerados como de postres puedes guardarlos de la misma manera. El tiempo máximo durante el que pueden mantenerse en estas condiciones varía según el tipo de vino.

Los mejores vinos de España

Si tenemos en cuenta las listas oficiales, las elaboradas por las entidades más reputadas, llegamos a la conclusión de que España no sabe vender sus vinos en este sentido. De lo contrario no se explica cómo en estas listas logran colarse unas pocas etiquetas, mientras las bodegas francesas, italianas o norteamericanas se quedan con los mejores puestos.

El Rioja 890 Gran Reserva Selección Especial 2005 de Bodegas La Rioja Alta es uno de los que han conseguido aparecer en este tipo de listas y no es para menos. Sin embargo, qué duda cabe de que este número de etiquetas no se corresponde con la realidad en cuanto a la excelencia de nuestros vinos.

Sin embargo, si nos remitimos a las listas españolas veremos listados bien diferentes. Listas en las que se funciona a partir de puntuaciones realizadas por expertos y en las que aparecen vinos como elPetitVerdot 2015 de Abadía Retuerta, el Amontillado Napoleón de Bodegas Hidalgo-La Gitana o el Artadi El Carretil 2016 de Bodegas y Viñedos Artadi.

Nombres propios y denominaciones de orígenes diversos como Rioja o Ribera del Duero, entre otras. Para ser rigurosos, tendremos también que decir que, al igual que sucede con las denominaciones, los Rioja copan la hegemonía de los mejores vinos.

No obstante, presta atención a nombres como Clon de la Familia 2011 de Bodegas Emilio Moro, Clos Mogador 2016 de Clos Mogador_,_ Contino Viña del Olivo 2016 de Viñedos del Contino o Dalmau 2014 de las bodegas de Marqués de Murrieta.

Hablar de mejores vinos es mencionar estas etiquetas, pero también conviene aclarar que existen muy buenos vinos que no aparecen en los listados y que merecerían estar entre los primeros puestos.

El maridaje, otro de los aspectos que debes conocer para ser un experto en vinos

El maridaje consiste, ni más ni menos, que en armonizar los vinos con las comidas. Un asunto complejo, objeto de ríos de tinta, pero que vamos a tratar de resumir con las claves indispensables para que esta guía definitiva no solo te haga ser un poco más conocedor de los aspectos esenciales del vino, sino además parecerlo.

Llegados aquí, puede ser que te preguntes por qué algunos maridan el jamón con fino y otros con tinto. Por qué siempre recomiendan el pescado con los blancos o si es verdad que los espumosos son solo aptos para el postre. Atento a las claves que te sacarán de dudas y de aprietos:

1. Busca siempre la sintonía con lo que ya sabes. La comida y los vinos deben crear una conjunción armoniosa. Un asunto que se traduce en la necesidad de crear un orden lógico en la elección de platos y vinos. Sería ilógico combinar un plato contundente con un gran reserva y luego pasar a un plato más liviano y a un blanco. Ya sabes que los vinos deben ir de jóvenes a viejos, sin ir más lejos.

2. El peso de los platos y los vinos han de estar compensados. Deben tener la misma consistencia.

3. Para la carne, los contundentes, y para el pescado, los más ligeros. Suele ser una manera de acertar a la perfección; ahora bien, atento a la innovación en esto de maridar. ¿Te atreverías a mezclar vinos dulces con platos salados? Los expertos en el maridaje proponen alguna que otra innovación dada la amplia gama de vinos entre los que podemos escoger.

Son precisamente estos expertos los que animan, llegado el caso, a maridar un vino blanco con carne y un tinto con pescado. Un atrevimiento que se contextualiza con una máxima: la regla fundamental a la hora de elegir un vino es disfrutarlo.

4. Los platos ricos en sal y grasas maridan a la perfección con los crianzas, independientemente si son carnes, vegetales o pescados. La combinación al paladar es agradable porque la sal y la grasa son los responsables de suavizar el tanino de este tipo de vinos.

5. Los blancos y los espumosos son los acompañantes habituales de los mariscos y los pescados. Es un maridaje o matrimonio que funciona porque la acidez propia de este tipo de vinos queda matizada por el sabor característico de los productos del mar y la manera de cocinarlos. También serán los compañeros perfectos de otro tipo de platos altos en acidez como las ensaladas o los quesos.

Llegados a los postres, son muchos los que abandonan el vino convencidos de que solo los dulces son los grandes acompañantes de este momento. Nada más lejos de la realidad. En este sentido debes saber que el maridaje reside en saber resaltar las características de los platos poniendo el acento en la temperatura, el grado de acidez y la intensidad de los sabores a la hora de combinar. La paridad en el azúcar, en este caso de los postres, es clave. Una clave que hace posible combinar el tinto con los chocolates.

Los postres a base de frutas casan a la perfección con los blancos fríos, las cremas y las tartas con los espumosos secos o los tintos jóvenes, y los helados, con los caldos más dulzones y con los espumosos semisecos.

Como ves, no solo no debe dejarse de beber vino llegando a los postres, sino todo lo contrario: hay que seguir maridando.

Saber de vinos es un asunto complejo, pero llegados hasta aquí, ya puedes considerarte un poco más sabio en este apasionante mundo. Llegados hasta aquí, ya sabes que estamos ante los conocimientos indispensables para saber de qué estamos hablando cuando de vinos se trata. Un mundo que no solo está sujeto a conocimientos exhaustivos de procedimientos, sino que cuenta con su propio lenguaje y hasta con su propia idiosincrasia.

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