Cervezas

Guía definitiva de la cerveza

Los tipos de cerveza según su elaboración o todo lo que hay que saber para ser un experto. Te contamos clases, estilos y maridajes del caldo más popular

Atrás quedan los bares en los que se servían un máximo de dos tipos de cerveza y en los que las marcas conocidas eran lo único entre que se podía elegir. La cerveza está de moda, las empresas nacen a un ritmo vertiginoso y conocer los tipos de cerveza según su elaboración se ha convertido en una necesidad para muchos. Si eres uno de ellos, ponte cómodo: vamos a explicarte todo lo que debes saber para poder moverte con cierta comodidad en este mundo complejo.

Puede que se trate de un universo en el que parece que todo es nuevo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: el escenario cervecero tan novedoso que se alza ante nuestros ojos responde a una mirada al pasado. Al rescate de procedimientos artesanos que te van a sorprender precisamente por su fecha y por su procedencia.

De lo que no cabe duda es de que este resurgimiento de la cerveza, y del auge de las marcas que apuestan por la artesanía, están marcadas por la modernidad propia del momento, por la manera de entender los negocios y por la era digital en la que se mueven. Es paradójico comprobar cómo están triunfando marcas basadas en procedimientos artesanos con siglos de historia a sus espaldas, con una imagen de marca de lo más millennial y que se saben mover en los nuevos escenarios digitales como peces en el agua.

Los tipos de cerveza según su elaboración

Hablar de esta clasificación puede ser todo lo farragoso o todo lo sencillo que se quiera. Está claro que conocer los aspectos básicos de este caldo, los diferentes tipos esenciales de cerveza y las marcas más punteras es más que suficiente para que te puedas mover por el mundillo con esos aires de quien domina la cultura general de un tema.

Sin embargo, volvamos la vista atrás también nosotros. Veamos de dónde vienen estas cervezas para entender mejor todo lo que está ocurriendo con ella.

Un poco de historia acerca de las cervezas artesanas

Puede que te resulte sorprendente, o cuanto menos curioso, descubrir que ya en Mesopotamia se producía cerveza. Pertenecen a esta época documentos con recetas que reprodujeron los egipcios llegando a convertir esta bebida de cebada en la más popular y existiendo indicios de que llegaron a construir auténticas fábricas. Miel y plantas aromáticas eran añadidas a esta bebida hecha con cebada y agua hervida.

Aunque no se conoce con certeza cómo llegó esta bebida hasta Europa, lo cierto es que Bélgica, las Islas Británicas, Alemania y la zona escandinava fueron las zonas que más rindieron culto a la cerveza. Un culto a lo largo de la historia desde hace siglos hasta ahora, cuando siguen estando a la cabeza en la producción de la cerveza. Un líquido que, por otra parte, ha llegado a marcar una clara diferencia entre la Europa cervecera y la Europa vinícola.

Este es el origen de esa tradición cervecera que, por necesidades en unos casos y por innovación en otros, ha dado lugar a las distintas clases de cerveza según su elaboración, como en el caso de la Ale. Este es un tipo de cerveza que debe su nacimiento a la necesidad de las colonias británicas de hacer llegar la cerveza para sus tropas a través de vías largas en el tiempo, de la necesidad de conseguir que esa cerveza llegara en buen estado a los destinos asiáticos coloniales. Y esto es solo un ejemplo de cómo la moda actual está basada en procedimiento realmente antiguos.

Las clases de cervezas que debes conocer para dejar de ser un profano en la materia

Lo que diferencia a unas cervezas de otras es el procedimiento de fermentación. Una diferencia que da lugar a tres grandes tipos de cerveza. Si hiciéramos la clasificación en función de los matices, no tendríamos espacio para enumerar las que existen. Sería un trabajo enciclopédico. Es por esto que vamos a basarnos en los procesos de fermentación y en la clasificación en tres grandes familias.

1. La cerveza de fermentación espontánea

La exposición del propio lúpulo o del mosto lupulado al aire hace que se provoque este proceso de fermentación espontánea del que recibe el nombre. Se pueden fabricar en cualquier sitio, para su elaboración se suelen usar levaduras salvajes, y se caracterizan por el sabor a malta y las connotaciones dulces procedentes de las levaduras empleadas.

Maltas de trigo y maltas de cebada, mezcladas en algunas ocasiones con frutas, consiguen también algunas notas agrias que resaltar. La conocida cerveza Lambic es un ejemplo de este tipo de caldos. Denominadas por muchos también estas cervezas como las lámbicas, reciben el nombre de Lembeek en Bruselas. Sin embargo, no son las únicas. Atento a los principales tipos de cerveza de esta familia:

- Lambic jóvenes. Ácidas y secas muy parecidas según los expertos a la sidra.

- Las Gueuze. También conocidas como el champagne de Bruselas por su condición espumosa.

- Las Faro. Se caracterizan por notas dulces en el paladar.

- Las Lámbicas de frutas. La intervención de los sabores de la fruta y su contenido en azúcar restan acidez a este tipo de cervezas de fermentación espontánea.

- Las Sour Ales americanas. Por regla general, ácidas en la boca con matices. Finales dulces y secos para estas cervezas de cuerpo medio.

2. Las cerveza de alta fermentación o las conocidas como Ale

Son estas las que proceden de Reino Unido. Una procedencia y un origen nacido de la necesidad de hacer llegar en buen estado las cervezas hasta las colonias. Unos caldos conocidos como Ale, oscuros, densos y cremosos. No te resultará complicado diferenciarlos.

La particularidad de estas cervezas es que son elaboradas a través de una fermentación en caliente que alcanza la temperatura óptima en unos cuatro días. La graduación alcohólica de las cervezas ale depende de cada marca, pues en este caso no está relacionada con la fermentación.

Las levaduras empleadas en estas cervezas son las denominadas Saccharomyces Cerevisiae. Levaduras que actúan en superficie y de ahí el nombre de alta fermentación. Debido a su origen y a su sabor - sabroso, aromático y complejo -, han sido hasta ahora las cervezas más consumidas por los amantes de esta bebida. Especialmente populares en el Reino Unido y Bélgica, donde a día de hoy siguen siendo las reinas.

Reinas con nombres propios llenos de matices y carácter. Veamos cuántos conoces: Saison, Belgian Strong Ale, Abadía, Weizen, Altbier, Berliner Weisse, Mild, Bitter o las Pale Ale, entre otras muchas. Sello alemán, belga o inglés para ejemplos que todo amante de las cervezas debe conocer y, por supuesto, probar. Una cata indispensable para conseguir distinguir en el paladar esos matices, sabores y estructuras tan característicos en cada uno de los tipos de cervezas.

Concretamente en España son tres los nombres más conocidos de este tipo de cervezas:

- Cerveza Porter. Menos amarga que otras y de baja densidad en comparación también con otras cervezas de esta familia.

- Abadía. Aroma frutal para este ejemplo de gran consistencia. Negra, densa y cremosa, la Abadía cuenta con una graduación de 6,5%.

- Stout. Elegante a la vista como las otras dos por el color tanto del cuerpo como de la espuma. Fuerte y amarga. Un tipo de cerveza que puede presentar toques de café o regaliz, que son usados en los procedimientos de elaboración como señas de identidad por las marcas.

Sin embargo, para ser un conocedor nivel experto en este tipo de cervezas o en esta familia cervecera, tenemos que volver a los nombres propios para conocer los diferentes estilos y las características de cada una de ellas.

2.1 El estilo británico:

- Las Mild ale: suave y poco amarga y suelen ser de barril.

- Las Bitter ale: más amargas con un color más pálido y de baja densidad.

- Las Pale ale: cervezas embotelladas, menos amargas y densas. Son de gran calidad.

- Las Indian Pale ale: de todas es la que cuenta con el sabor más fino y depurado pese a contar con un alto nivel de resistencia incluso al movimiento.

- Las Porter: de color negro, esta cerveza está hecha con maltaspale ale y malta chocolate. Personalidad en estado puro.

- Las Stout: de sabor fuerte e intenso.

2.2 El estilo irlandés

Se trata de una familia muy conocida de este tipo de cervezas. Pronunciar Guinness, Murphy’s o Kinsale basta para hablar de este tipo de cervezas de alta fermentación.

2.3 Estilo belga

- Las Pale ale belga: son las más populares por su color ámbar. Ligeros tintes afrutados y suaves.

  • Las cervezas Ale tostado: envejece en botella y su color es más tostado que la Pale belga.

  • Las Ale roja: este estilo es propio casi exclusivamente del oeste de la región de Flandes, en Bélgica. Su color rojizo se debe al tipo de malta utilizado en su elaboración; se parece al color del vino de Borgoña. Son cervezas relativamente ligeras de cuerpo y muy ácidas, lo que hace que sean muy refrescantes.

- Las Trapense: solo son las elaboradas en la Abadía de la orden de la que recibe el nombre.

  • De abadía: elaboradas en diversas abadías que no sean de la orden trapense.

- Cervezas de trigo de estilo belga: este tipo de cervezas, en sus orígenes, se elaboraban y vendían solo en verano. En la actualidad se pueden adquirir durante todo el año.

2.4 Ale estilo alemán

  • Altbier. Aunque son cervezas de fermentación alta, tienen una maduración en frío. Un aspecto de lo más particular en todo caso.

  • Kölsch. Doradas, delicadas y suaves.

- Cervezas de trigo de estilo alemán. Punto de acidez y muy espumosas.

- Dunkelweizen. Cuentan con la acidez característica de la malta tostada.

- Weise. Típicas en el norte de Alemania, son las más refrescantes, según los expertos. Además, son de baja graduación alcohólica.

2.5 Estilo francés

  • Bière de garde: artesanas 100% y elaboradas de febrero a marzo. Son guardadas en botellas propias o que te pueden recordar a otro caldo eminentemente francés: el champagne. Incluso son cerradas con corcho.

3. Las cervezas de baja fermentación y el reinado de la Lager

Las levaduras usadas por este tipo de cervezas se caracterizan por actuar en el fondo, de ahí el nombre de baja fermentación. Otra de las particularidades es a la temperatura que actúan estas levaduras, pertenecientes a la familia Saccharomyces Carlsbergensis:entre los 4 y los 9ºC. Siendo el ámbito de actuación y la temperatura las dos grandes diferencias de esta familia de cervezas con respecto a las de alta fermentación.

Este tipo de cervezas son también conocidas como las Lager. Un nombre que proviene del alemán y que encuentra su explicación en el almacenaje de este tipo de caldos: unos tanques donde tienen que reposar durante semanas a una temperatura próxima a los 0ºC.

Los expertos las describen como elegantes, llegando en algunos casos a concentrar matices de gran complejidad y no siempre son pálidas.

Otra de las cuestiones que tienes que conocer para ser un entendido en cervezas es que este tipo de caldos nacen en el siglo XVI. Sin embargo, no será hasta la llegada de la refrigeración industrial cuando encuentren su mejor momento. Se trata, por lo tanto, de un proceso artesano muy antiguo que no pudo desarrollarse en su plenitud hasta siglos más tarde, precisamente por esa necesidad de frío que las hacen tan particulares.

Para nota en tus conocimientos cerveceros, tendrás que conocer dos aspectos de este tipo de cervezas:

- Que es la llegada de las Pilsen, las rubias checas, la que supone el espaldarazo definitivo a las Larger en el mundo entero, arrebatándoles el primer puesto.

- Que los principales países productores de este tipo de cervezas fueron Alemania y República Checa. Principales productores incluso hasta hoy en día, después de que hayan sido imitadas en el mundo entero por el éxito de su atractivo sabor durante décadas.

Pilsen, Dortmunder Export, Helles, Bock, Märzen, Doppelbock, las Schwarzbier o las Esibock son solo unos cuantos nombres propios dentro del universo de las cervezas de baja fermentación donde la cerveza es de color dorado pero también hay un hueco para el negro.

En nuestro país, en concreto, son de las más conocidas hasta la irrupción de la moda de las cervezas artesanas. La Lager Pilsen, con una graduación alcohólica del 4%, y las Lager Especial Extra, con una graduación que puede llegar a los 7%, son las más populares entre los amantes de estas cervezas que deben ser servidas a al menos 5ºC, otra de sus particularidades.

La cerveza artesana en este contexto

Aunque todas estas cervezas que acabamos de nombrar son artesanas, las artesanales son consideradas como tales cuando son independientes y se fabrican con ingredientes puros 100%. Un escenario en el que han nacido un sinfín de marcas, abanderadas por una moda que ha ayudado con el consumo y el apoyo a estas nuevas propuestas.

El sabor, el proceso de elaboración y una experiencia inolvidable son las tres máximas buscadas por estas cervezas, que en España cuentan con concursos, ferias y con lo más importante: el apoyo del público. Un apoyo que, incluso, ha mantenido este caldo a salvo de la temida crisis, siendo el décimo producto gastronómico más importante a nivel mundial y el cuarto a nivel europeo.

Con los datos en la mano, también debes saber que en España se consumen de media unos 50 litros de cerveza por persona y año, mientras que en Alemania 100. Cifras que han provocado el impulso de un mercado que, lejos de afectarse por la crisis global, ha causado a su vez el nacimiento de empresas artesanas con la cerveza como objetivo.

Eso sí, unos negocios en España que apuestan por la cerveza que se aleja de la rubia de consumo habitual y masivo. Ha llegado incluso el momento, el actual, en el que asistimos a una competencia que hace unos años habría sido impensable: la cerveza artesana vs vinos.

Una competencia que ha sido provocada por la acogida del público y de los paladares más exigentes de esta cerveza artesana. Paladares que saben disfrutar de los aromas complejos, de los sabores y de las selecciones de lúpulo y malta en cada caso. Paladares que saben disfrutar y clientes que saben pagar por ello. Dos circunstancias que han puesto a este tipo de cerveza al nivel de los mejores vinos.

Un nivel que todo apunta que no solo se va a mantener, sino que va a ir en aumento. Un crecimiento que ya ha dejado un número más que considerable de microcervecerías y de fábricas artesanas en la última década. Los efectos, en cualquier caso, de un efecto viral que nació en la década de los 80, y que hoy se salda con cifras como las 3.000 marcas artesanas en Inglaterra, entre otros muchos.

La cerveza alemana en el papel de lo artesano

Lo acabamos de decir: en Alemania la media de consumo de cerveza es de 100 litros por persona y año de media. Una cifra que hay que unir a una realidad: los alemanes aman su cerveza, la respetan y la colocan en lo más alto de la gastronomía mundial.

Sin embargo y pese al papel fundamental de la cerveza alemana en el marco de la producción de este tipo de caldo, los alemanes reconocen tener una asignatura pendiente: no saben vender o traspasar sus fronteras. Un hecho que no solo es reconocido sino que queda de manifiesto si tenemos en cuenta que de los 115 millones de hectolitros vendidos en 2018, solo el 10% de esa cifra fue exportada.

El “pan líquido” de los alemanes

Así es como consideran los alemanes a su cerveza. Una tan alta estima que incluso los alemanes han intentado en alguna ocasión que sea considerada como Patrimonio de la Humanidad por la ONU.

Consideraciones nacionales al margen, Alemania cuenta con cuarenta variedades distintas de cerveza y más de 5.000 marcas en todo el país. Un país que tiene otra particularidad al respecto: cada región cuenta con un tipo de cerveza como entidad cultural.

A la hora de diferenciarlas, en el caso alemán, las variantes del sur se diferencian de las del norte perfectamente. Así, en el sur,destacan las ‘Weizen’, mientras que en el norte son más populares las ‘Pilsener’. No obstante, no son las únicas conocidas con sello alemán. Atento al listado y a los nombres que no podrían faltar en una guía definitiva de los tipos de cerveza según su elaboración en particular y de la cerveza en general.

Las cervezas más populares ‘made in Germany’

Además de la Pilsener, rubia y amarga que se elabora con poco lúpulo,existen nombres propios de obligado conocimiento si quieres saber de cerveza.

1. Weizenbier. Fermentada con levaduras a altas temperaturas, se trata de una variante propia del sur del país.

2. Altbier. Cerveza de alta fermentación con sabor amargo y a lúpulo. Muy popular en Düsseldorf y Nordrhein.

3. Kölsch. Muy típicas en Colonia, son de color amarillo y tienen un claro sabor a lúpulo. También se trata de una cerveza elaborada a altas temperaturas.

4. Helles o la cerveza clara. Una mezcla de malta y lúpulo en unas medidas medias del 11 y el 13%, respectivamente.

5. Dunkel. En este caso se trata de una cerveza oscura que contrasta con la suavidad del sabor suyo tan característico.

Cinco nombres en un panorama inmejorable para hablar o disfrutar de la cerveza. Un panorama que pone al alcance de los paladares cervezas amargas, dulces, claras, tostadas, fuertes o ácidas. Un abanico de sabores que justifica la fama de la cerveza alemana.

El maridaje de la cerveza

Después de haber puesto sobre la mesa el protagonismo que ha ganado la cerveza en los últimos tiempos, llegando incluso a competir con los mejores vinos, llega la hora de aprender a maridar.

Al igual que cuando se trata de maridar vinos, en el caso de las cervezas hay que conseguir la total o la mejor armonía entre los alimentos y los caldos elegidos. Una armonía que en el caso de la cerveza es posible y fácil, teniendo en cuenta algunas reglas básicas.

1. Que los sabores de los platos y de las cervezas elegidas sean compensados. Como en cualquier otro maridaje no deben sobresalir sabores.

2. Hay que conseguir el equilibrio y la afinidad entre la comida y la bebida. Un equilibro que pasa por los aromas, además de los sabores.

3. En el maridaje de la comida con la cerveza la intuición, el contraste y la innovación también funcionan y además están de moda.

El maridaje de la cerveza con los quesos

La cerveza y el queso son unas de las combinaciones más fructuosas en esto del maridaje, por los aspectos en común que presentan como las levaduras o los aromas tostados y frutales, entre otros.

Con este binomio se consigue un abanico de sensaciones único, pues a veces es el queso el que resalta las cualidades de las cervezas elegidas y en otras sucede lo contrario. ​Es más, no solo se consigue este efecto, sino la ocultación de las imperfecciones que pudieran existir en las bebidas.

Una circunstancia que se repite en el vino y que en ambos casos es una ventaja en el mundo del maridaje que hay que saber aprovechar. Un tema complejo pero que vamos a solucionar con unas pocas claves.

- Los quesos altos en grasas con cervezas de alta graduación o complejas.

- Los quesos bajos en grasas hay que maridarlos con cervezas suaves y ligeras que no mitiguen la ausencia de fuerza en el sabor.

- Los quesos cremosos ligan con las cervezas que contengan burbujas por el contenido carbónico. Al igual que pasa con el huevo, en estos casos la capacidad de la cerveza de limpiar el paladar es imprescindible para potenciar el sabor de estos alimentos.

Maridar los pescados con las distintas cervezas

Al igual que pasa con el queso, se trata de compensar y de aprovechar la capacidad que la cerveza tiene a la hora de limpiar el paladar. Una capacidad que hace que no sea aconsejable maridar los pescados blancos con las cervezas. La única excepción en este sentido.

Los pescados azules irán genial con este acompañamiento. Atento a las combinaciones que no puedes dejar de probar. Combinaciones todas que pasan por el maridaje con las Ale y las Pilsen.

- Los pescados ahumados como el salmón o la trucha.

- Los salazones, por la grasa y la fortaleza de su sabor, irán con cervezas fuertes y contundentes. Irán con las que igualen la contundencia, por ejemplo, del sabor salado de unas anchoas.

- Los carpaccios de pescado sean de salmón o de atún.

- Los pescados marinados hay que probarlos también con cervezas más ligeras y con cuerpo. En este caso, se puede apostar también por versiones refrescantes a modo de contrapunto en el sabor y en los aromas.

- Los pescados a la espalda siempre que sean especies de pescado azul. En estos casos, ¿te atreves con una cerveza oscura?

  • Los pescados en escabeche, las cazuelas de pescado o los pescados en conserva son otras versiones que conjugan a la perfección con la cerveza.

Una conjugación que no resulta tan sorprendente cuando pensamos que España si ha sido en algo pionera es en materia de gastronomía y en maridar la más alta cocina con la cerveza. El increíble abanico de posibilidades que la moda de la cerveza artesana pone sobre la mesa, abre a su vez las puertas de un mundo en el maridaje que no parece tener límites.

Un mundo en el que la cocina japonesa, con sus platos a base de pescado bañados en salsas como la soja o el wasabi, no puede faltar en este apartado. Y no puede faltar por el simple hecho de que se trata de un claro ejemplo de cómo es posible combinar sabores salados con las cervezas más suaves para tener una experiencia inolvidable y única.

El maridaje de la cerveza con la carne, otro mundo lleno de posibilidades

En este caso, hay que memorizar la máxima de que hay que tener en cuenta qué tipo de receta es para elegir la cerveza. No es lo mismo una carne a la brasa con grasa que un pollo Tikka Masala, por ejemplo. Las especias o la ausencia de estas condicionarán la elección.

El punto de sal, la grasa y las especias tienen que ser tenidas en cuenta a la hora de escoger. Así, cuanto más salada esté la carne o más especiada, las cervezas oscuras y con cuerpo serán las idóneas. Otra de las reglas de oro en este maridaje es que ante la presencia de picantes en las recetas, hay que optar por versiones refrescantes capaces de borrar sabores o sensaciones en el paladar.

No obstante y pese a los consejos hasta aquí, hay unas combinaciones que siempre funcionan. Combinaciones que funcionan siempre que uno no se decante por el contraste y por la innovación pero que son un acierto para los que quieren andar sobre seguro:

- Dulce con dulce. Es la regla del maridaje tradicional. La que se basa en la prohibición a la hora de permitir que un sabor destaque sobre otro. La regla que busca la compensación.

- Ácido con salado. Aquí es cuando entra en acción la posibilidad de la limpieza de los sabores y las sensaciones en el paladar. Importante efecto en la gastronomía.

- Amargo con dulce. Un efecto que se suele conseguir con las Indian Pale, sin ir más lejos. Una posibilidad para combinar con los dulces.

- El umami complementa al umami. Es la descripción de un tipo de sabor que conjuga con el mismo sabor y que se aplica especialmente en la gastronomía oriental. Las cervezas con fuertes cargas de malta enmarcan en esta regla.

La cerveza y los postres, ¿aliados o enemigos?

Quizás te extrañe o ni siquiera lo hayas llegado a pensar, pero lo cierto es que los postres maridan con la cerveza. Son compañeros de sabores adecuados siempre y cuando se sigan unos parámetros, como es habitual en esto de armonizar platos y caldos.

Se trata de un asunto tan complejo o tan sencillo también, pero para el que podemos darte unas claves que pueden resolver el asunto llegados a este punto de la comida.

- Para los postres más dulces, cervezas secas y que dejen un toque agrio en el paladar. Se trata de compensar y esta es la manera. Una compensación a la que sumar toda una experiencia.

- El chocolate, con las Porter y Stouts, evitando las versiones más secas de ambas. Las que cuentan con aromas frutales o con toques de caramelo conjugan genialmente.

- Los postres menos dulces irán con las ales inglesas.

- Los postres que contengan frutos secos irán con las ámbar, mientras que las mermeladas tendrán que casar con opciones más amargas.

- Los caramelos o los postres con este sabor casarán con las cervezas más tostadas.

Enumeradas las posibilidades principales, debes saber que los postres son grandes aliados de las cervezas y viceversa. No hay por qué parar de beber cerveza al llegar a este momento, sino solo buscar la que mejor encaje con los sabores. El maridaje de cerveza es un campo también sujeto a nuevas exploraciones. ¡Adelante!

A la hora de una cata de cervezas artesanas, los tips a tener en cuenta

Como sucede con los vinos, la cerveza es recomendable - ya sea en una cata o en tu casa - que sea bebida en un recipiente de cristal. Las paredes de los vasos, jarras o recipientes, lo más finas que te sea posible. Tampoco se recomienda que el cristal tenga relieves o dibujos.

La cata de cerveza se aprecian cinco aspectos de la misma: el aroma, la apariencia, el sabor, la sensación en boca y la impresión general final. Unas apreciaciones que se conocen de forma técnica como la percepción de las cualidades organolépticas de la cerveza objetivamente.

La ficha sezilla es una buena idea para anotar estas valoraciones que siempre intervienen en las catas. Catas en las que debes saber que pueden intervenir hasta seis variedades. No se recomienda sobrepasar esta cantidad por las graduaciones alcohólicas y por las imprimaciones en el paladar. En este sentido, no te extrañes si se emplean galletitas saladas o pan para limpiar los paladares.

Es de vital importancia a la hora de una cata saber que el estilo de elaboración solo identificará ciertas cualidades o atributos de la cerveza. En modo alguno tendrá nada que ver con la calidad de la misma. Aclarado este aspecto llega la hora de la cata:

1. La inspección comenzará como pasa con los vinos por el sentido de la vista. En este paso es cuando se aprecian la consistencia, la persistencia y el color de la espuma. También el color y la transparencia de la propia cerveza. La vivacidad y posibles anomalías son consideradas en este primer momento.

2. Tras la inspección visual, se sirve la cerveza en una copa, intentando producir espuma. Este paso es esencial más cuando dependiendo del tipo de cerveza se servirá más lentamente y más o menos de forma inclinada. La forma será esencial para que la apariencia de la cerveza sea óptima.

3. El olfato entra aquí en el juego porque llega la hora de olfatear. Agitar la copa y llevarla a la nariz son los dos pasos previos y obligatorios para que los aromas lleguen a la superficie y podemos apreciarlos, incluso los más profundos. Cuando las cervezas están muy frías, se templan a través de la copa con la mano para facilitar la apertura de los aromas más volátiles o los que están más en superficie. Se trata de captar los aromas a malta, a lúpulo, a ésteres y a los añadidos en cada receta.

4. De nuevo se inspecciona la cerveza a través de la copa. Esta vez al trasluz.

5. Segundo olfateo. Llegados a este momento la temperatura de la cerveza ha variado. Hay que tomar nuevas impresiones porque serán distintas. Podrás percibir otras sensaciones nuevas. Podrás respirar el caldo las veces que sean necesarias y estar atento porque tras las impresiones iniciales pueden dar la cara otras que están solapadas.

6. Probar la cerveza. Se trata del primer trago que tiene que impregnar toda la boca. Hay que tragarla y coger aire por la nariz. Este es el procedimiento por el que en una cata se toman las impresiones sobre los sabores - primarios y secundarios - y el retrogusto, que es el sabor que se queda en la boca. Atento a los sabores a malta, a lúpulo, a alcohol o a los sabores amargos.

7. Un segundo trago para las impresiones físicas. En estos dos pasos, en el de probar la cerveza no debes olvidar que entran en juego el gusto, el tacto y el olfato. Los aromas que deja el paso del líquido por la boca serán apreciados en estos pasos también. Podrás confirmar aromas o añadir impresiones nuevas.

A través del gusto tendrás que evaluar el nivel de salado, de acidez, de dulzura y de amargura que tiene la cerveza que está siendo catada. Los cuatro tipos de sabores que es capaz de distinguir un humano, por cierto.

Con el sentido del tacto y con la cerveza en la boca, tendremos que distinguir el cuerpo, la efervescencia, contenido en alcohol y la astringencia. Otros aspectos a evaluar en cualquier cata que se precie.

8. Hacer una evaluación en su conjunto más allá de las notas de las impresiones tomadas en todos los pasos. Es momento en el que te puedes tomar tu tiempo, incluso es el momento de volver a probar la cerveza; de asegurar impresiones.

Llegados a este punto de nuestra guía definitiva te animamos a visitar las ciudades más representativas en el mundo de la cerveza e incluso a convertirte en un maestro cervecero, ¿por qué no? Si no te atreves a tanto, prueba a hacer tu propia cerveza en casa o a participar en una cata.

Serán las mejores formas de que distingas los tipos de cervezas según su elaboración más allá de esta guía; a través de tu propio paladar, de tu vista y de tu sentido del tacto. Te damos la bienvenida a este apasionante mundo de levaduras o de maltas y lúpulos.

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